11 jun 2015




Cuando los pensamientos se hacen dueño de tu razón, pueden ser cuchillos afilados que van directos al alma, cuando tu mundo ya no tiene dirección, porque el viento te golpea con ferocidad y cuando ya no eres capaz ni de oír un susurro porque te hace llorar, porque al fin y al cabo, otra vez la vida te volvió a golpear una vez más… ya te preguntas de rodillas y balbuceante… cuantas veces más me pondrás más clavos en el camino y fuegos para atravesar. Hasta cuando mis ojos harán que mis mejillas húmedas estén por el tiempo que sonrojadas estaban... hasta cuando harás que este alma, que lo único que supo es que solo quería respirar, dejaras en este rincón oscuro, solitario y frio, que vuelva a saber que es ver el mundo y saber que es la felicidad, el calor de ser parte de lo único que era todo para querer que amaneciera otro día mas.
Lucho por el día a día, pero juro que no puedo más, porque es tanto el cansancio de este alma rota, que ya ni puedo con estos pensamientos que solo quieren que los ojos que veían azules y soles ahora borrosos por sus lágrimas están  y doloridos por la pena no dejan ni mi propia imagen ya contemplar, imagen que ni es sombra de lo que fue. Alma en pena me llaman, alma triste me siento, alma vacía porque el inquilino de la soledad pago sin ser invitado a este lugar donde el amor y la felicidad residía.
Noche o día, qué más da, las horas todas son igual, solo frio siento en mi piel, solo dolor en mis entrañas se mueven por todo mi ser. No sé cuánto aguantare… pero hoy me hundí más y cada día el peso hace que me hunda en los océanos de donde mas no poder regresar.

No se fingir, no se sonreír, si los motivos desaparecieron, no puedo decir todo va bien, porque mis ojos gritan que estoy muriendo, no puedo decir que soy feliz, porque estoy destrozada, muerta en vida y gritando en silencio… porque maldita vida me hiciste otra vez esto.