Regreso a su celda y miro a su alrededor, reconociendo cada señal en las paredes de esa habitación, como si hubiera sido ayer, vuelve su piel a impregnarse de esencias que quiso apartar, de que no la dañaran, pero nada fue como lo pensó, nada fue como cuando dio el primer paso con su verdad, como imagen y felicidad, como sensación. Cabizbaja se sentó en un rincón de ese cubículo, donde solo era capaz de sentir, que todo había dejado de tener sentido, levemente, levantaba su mirada hacia la ventana y gritando en silencio, que habría podido hacer o que habría cambiado para que el final hubiera sido el correcto, pero solo eran pensamientos al aire, sin respuesta de eco. Lo único que portaba sobre su cuerpo, era un cordón que la rodeaba el cuello, que la recordaba que existió, que no fue un sueño o una mala pasada del destino, aforrándose a él acumulaba llantos que nadie oiría, porque son los que todo ser tiene en su alma.Pasaron horas, lloro días y se hundió meses, pero siempre, intentaría no perder lo que mas honesto y grande que tenia en su valor, su esencia, de cómo era en realidad, porque si su valor exterior era digno de perder, su interior era lo que todo aquel que la conoció en su día se quedo prendado, por que si tenia un calificativo era sinceridad, cariño, fidelidad, y humana. Tal vez eso fue lo que la llevo a un día, después de todo, levantarse y mirar no con odio a el motivo, ni al culpable, ni tan siquiera el mostrarle indiferencia, sino el pensar que tenia que empezar, como otras veces sucedieron, a ser quien era en realidad, no es que fuera en otras situaciones diferente, sino que no lo supieron ver o valorar. Tenia muescas en su corazón con cuchillos ardientes, se las marcaron, con fuerza para que no se fueran con un soplo, que cada vez que mirara en lo que en un pasado fue, allí dejo algo por lo que aprender.
Percibió un peso en su espalda y noto que con su voluntad le habían nacido algo parecido a una alas, tal vez llego a sentirse o convertirse en un arcángel, pero tuvo una revelación y creyó que aquello solo le había traído dolor y engaño, ¿De que vale ser como fui si al final me volví a hacer intima de mi soledad? Y con rabia y decisión, postro con fuerza su espalda y con decisión se dirigió hacia la pared y con dolor, pero con voluntad, intento quitárselas, no fue remedio pero logro que se quebrara el último resquicio de inocencia. Parecía que sentía que pronto iniciaría lo que ya era familiar para ella y es el camino ya recorrido, pero esta vez seria con las tareas ya aprendidas. Así que, levanto su cuerpo, sus pocas fuerzas y su mirada triste y se fue de su celda para intentar no volver a ella. La gente la mira y ve que su reflejo no es el mismo que antaño, perciben que su aroma ya no es fresco y claro, pero quienes a ratos se acercan a su vera y desprenden sus palabras de animo, dicen que entre sombras se intuye una sonrisa inocente y entre sus dedos, aferrando con fuerza ese cordel que porta al cuello acariciándolo con ternura, mirándolo como a una imagen, de sus labios solo sale un balbuceo leve, con una palabras entre cortadas: Mi nombre no importa, ni mi vida será olvidada, por quienes la conocieron, no quiero como intima mi soledad, solo quiero y deseo que un día pueda volver amar. Dicho esto, de su piel pálida se desprenden lagrimas y con ternura pone su mano en el hombro de quienes la oyen y delicadamente, sutilmente, ven como desaparece por el camino, dejando tras de si, un rastro de paz. Dicen que nunca mas se supo de ella, que nunca volvía tras sus pasos, pero su recuerdo quedaba en los corazones de quienes pudieron compartir esos instantes. La apodaron el ángel de la esperanza y la adoptaron por los lugares donde se aposento. Extraña, triste, si, triste su apariencia y su forma de transmitir e incluso tal vez incluso hasta loca, pero algo estaba claro, que si de algo estaba echa, y la vida la hizo asi, fue por golpes de tristeza y que poco a poco lo convirtió en amor.

